El medio físico

El Mar Cantábrico se ubica en el Océano Atlántico y baña la costa norte de la Península Ibérica, desde la Punta de Estaca de Bares en Galicia (7,4ºW), hasta la costa SW de Francia (1,3ºW). En total son 1086 km de costa compartida por las provincias de A Coruña (11km), Lugo (144), Asturias (401), Cantabria (284), Vizcaya (154), Guipúzcoa (92) y Las Landas, esta última ya en Francia, una costa que discurre más o menos entre los paralelos 43,15 y 43,46ºN.

Un litoral accidentado y recortado en el que se van alternando las rías y estuarios con los acantilados y rasas rocosas, dando lugar a variados ecosistemas marinos. Por otro lado, el fondo marino alterna entre roca, grava y fango, durante los primeros kilómetros mar adentro la plataforma continental mantiene profundidades de 200 a 300 m, hasta llegar al talud continental donde cae hasta los 4000 m de profundidad.

El mar Cantábrico se sitúa entre las regiones templada–cálida y templada–fría. Su masa es en realidad una especie de cubeta marina que se formó por colisión entre las placas indoeuropea e ibérica hace entre 115 a 75 millones de años, hoy día esas placas aún están en movimiento, Galicia y la Bretaña francesa se separan unos pocos centímetros al año y el cañón submarino que forman se abre cada vez más.




La vertiente cantábrica

Es el conjunto de cuencas fluviales cuyos ríos vierten sus aguas al mar Cantábrico. Ríos cortos y caudalosos que nacen en la Cordillera Cantábrica, el sistema montañoso paralelo a la costa.
Sobre estos cursos fluviales se asienta la mayor parte de la población humana de la zona, e históricamente han vertido al mar gran cantidad de residuos generados en  ciudades o en industrias, deteriorando gravemente la calidad de las aguas en la mayoría de los ríos.
La mayoría de estos ríos desembocan en marismas, arenales o rías donde se depositan materiales erosionados del curso anterior y abundante materia orgánica, resultando ser extraordinariamente fértiles para la vida marina, especialmente para las aves migratorias que pasan el invierno en estos lugares y en verano vuelven a latitudes más altas.



La dinámica marina

El Mar Cantábrico es un mar agitado donde el oleaje es acusado, durante el invierno los temporales de viento y lluvia levantan olas que en ocasiones alcanzan los 8 m de altura especialmente cuando esos vientos son de componente N, si los vientos son de componente S, algo más habitual en verano, el mar Cantábrico apenas presenta movimiento superficial.
Este mar se rige además por sus ciclos de mareas, que llegan a tener una variación de nivel de más de 4 m de altura y regulan además muchos ciclos vitales de organismos que viven en la zona intermareal. Los ciclos de mareas tienen un periodo medio de 12 horas y 20 minutos y están regulados por la fuerza de gravedad que ejerce la Luna sobre el océano. La pleamar se produce cuando la Luna está en la cara del planeta correspondiente, y cuando está en la cara opuesta del planeta se produce la bajamar. El Sol también juega un papel importante en las mareas, aunque está mucho más lejano de nosotros, su masa es enorme y ello le posibilita definir la mayor o menor amplitud de marea. Si las gravedades del Sol y la Luna “tiran” del mar en el mismo sentido la marea será viva, y si lo hacen en sentidos contrarios la marea será muerta. De esta forma, en función de la posición de la Luna y el Sol respecto a La Tierra hace que a lo largo del año se sucedan periodos de mareas vivas seguidos de mareas muertas.
Las corrientes dominantes del Cantábrico suelen venir del W, cargadas de nutrientes aportados por el afloramiento de aguas profundas en Galicia, las corrientes siguen de W a E por la costa y se van calentando a medida que reciben la energía del Sol, por esta razón la temperatura del agua en Galicia suele ser de 2 ó 3ºC menor que en el País Vasco.



La salinidad

La salinidad es el contenido en sales del agua marina. El mar cuenta en su composición con un número muy elevado de sales minerales, pero la especie dominante es NaCl que da el sabor característico al agua, otras sales menos abundantes son KCl, boratos, carbonatos, etc.
La salinidad media en la superficie del Mar Cantábrico es de unos 35,5 g/L, dato que disminuye cuando se producen precipitaciones o cuando hay cauces fluviales cerca. En los estuarios la salinidad es menor conforme se remonta el curso del río, y si el estuario es profundo la salinidad aumenta en el fondo porque el agua salada es más densa.
En el gráfico se observa una variación de la salinidad con la profundidad, que experimenta una caida importante a unos 700 m, lo que se conoce como haloclina.
Muchas veces en los pequeños charcos que deja la bajamar se evapora el agua y se observan las sales cristalizadas, de hecho el mar es una fuente inagotable de sal y su extracción se realiza en las salinas.
Puesto que el agua de mar es una disolución salina, su punto de fusión es menor de 0ºC y su punto de ebullición mayor que 100ºC debido al incremento ebulloscopio que las sales suponen.










La temperatura

En el Mar Cantábrico la temperatura del agua cambia a lo largo del año: mientras que en verano puede alcanzar los 22ºC en invierno baja hasta los 11ºC. El mar Cantábrico es más caliente de lo que le correspondería ser atendiendo a su situación geográfica, ello se debe a la Corriente Atlántica Superficial<, que trae aguas cálidas desde el Golfo de México, de no ser por esa corriente, el mar y toda la cornisa cantábrica experimentaría un clima mucho más frío.
Puesto que el Sol calienta principalmente las aguas superficiales, la temperatura es mayor en superficie, y va bajando conforme se aumenta la profundidad. En invierno la agitación de las olas hace que ese gradiente sea prácticamente nulo. Pero en verano la relativa tranquilidad del mar fomenta la formación de termoclinas o masas de agua de distinta temperatura, la capa superficial se calienta mucho pero el calor no llega a las capas inferiores, y así se producen esos cambios bruscos de temperatura, existe una termoclina permanente a unos 200m de profundidad, casi coincidiendo con la plataforma contiental, y a partir de los 1000 m de profundidad la temperatura se mantiene en 5ºC durante todo el año.














La densidad

La salinidad y la temperatura determinan la densidad del agua marina, que en el Cantábrico está en torno a 1025 kg/m3, ligeramente superior a la densidad del agua pura (1000 kg/m3) por el alto contenido en sales. Al margen de esas sales, el agua adquiere su máxima densidad a 4ºC, por encima y debajo de ese valor es más liviana, esa es la razón por la cual el agua profunda siempre está más o menos a esa temperatura, y en caso de congelación asciende a la superficie en forma de hielo.


La radiación solar

El Sol emite radiación a todo el Universo, pero a la Tierra solo llega el 2% de esa radiación, que consiste básicamente en ondas del espectro visible que nos permiten ver los colores que conocemos, el infrarrojo que hace vibrar las moléculas generando calor, y muy poco de ultravioleta que es absorbido en la estratosfera.
El 98% de la radiación que llega a los océanos calienta únicamente el primer metro de agua en profundidad, después ese calor se distribuye a mayores profundidades por fenómenos de convección provocados por la agitación del mar.
La radiación visible incidente consta de varias longitudes de onda que se van atenuando de una forma exponencial respecto a la profundidad pero de diferente manera, así el primer color que desaparece ya a tan solo 4 m de profundidad es el rojo, y el último en disiparse es el azul, por esa razón a partir de los 15 m de profundidad todo se ve en tonalidades azules. La mayor o menor presencia de partículas y plancton atenúa aún más esa radiación. A unos 170 m de profundidad ya no hay luz apreciable al ojo humano, y a 700 m de profundidad la luz desaparece por completo.


El potencial redox en los sedimentos marinos

Dependiendo de la naturaleza de los sedimentos de la marisma o fondo marino las características redox variarán sensiblemente en función de la granulometría del sedimento.
Así con un tamaño de grano grande el sedimento tiene alta porosidad y estará bien oxigenado. En cambio, con granos finos la porosidad es menor y la aireación es más deficiente, por lo que estos sedimentos tendrán un potencial reducido.


pH, oxigenación y propagación del sonido

El pH del agua marina es aproximadamente 8, ligeramente básico por la presencia de sales cuyos aniones tiene actividad ácido–base como los boratos o los carbonatos.
La fuente principal de oxígeno en el mar es la propia atmósfera, y su concentración media es de 7 mg de oxígeno por cada litro de agua, aunque esta cantidad varía con la temperatura y la salinidad. En las capas superficiales del mar el agua está bien oxigenada pero a mayores profundidades la acumulación de materia orgánica y su posterior descomposición hace disminuir el oxígeno disuelto.
La velocidad del sonido en el mar es de 1450 m/s, cuatro veces mayor que en el aire, esa velocidad aumenta con la salinidad, temperatura y presión, conforme se aumenta de profundidad se aumenta la presión pero se disminuye la temperatura de tal manera que ambos factores se contraponen, la velocidad del sonido en el mar se maximiza a unos 1000 m de profundidad, lo que se conoce como el canal SOFAR.


Zonación del medio marino

En general el mar se divide en dos grandes áreas: el medio pelágico y el medio bentónico:

  • Medio pelágico: comprende al mar abierto lejos de la costa y del fondo marino. Así mismo en función de la profundidad se distinguen también los siguientes niveles: epipelágico (hasta 200 m), mesopelágico (hasta 1000 m), batipelágico (hasta 4000 m), abisopelágico (hasta 6000 m) y hadalpelágico.
  • Medio bentónico: son los fondos marinos, sea cual sea la profundidad.
Así mismo se distingue la zona nerítica como la más cercana a la costa, y por ello es mucho más rica y diversa que la zona oceánica, un medio totalmente oligotrófico.
También se reconoce la distinción entre zona fótica y zona afótica en función de la existencia o no de luz.

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