Mamíferos marinos

Hace 50 millones de años un grupo de mamíferos adaptaron su morfología terrestre al medio marino y volvieron al océano. Unos desarrollaron cuerpos similares a los peces actuales, con cuerpos fusiformes y aletas propulsoras que les permitían desplazarse por las aguas, fueron los cetáceos. Otros prefirieron un modo de vida más anfibio y sus cuerpos quedaron a medias entre pez y mamífero a cuatro patas, fueron los pinnípedos.


Los cetáceos

Los cetáceos fueron considerados como peces hasta mediados del siglo XVIII. De hecho estos mamíferos recuerdan mucho a los grandes tiburones, sin embargo tienen unas características que los emparenta mucho más con la propia especie humana: son animales de sangre caliente, respiran a través de pulmones, el esqueleto está calcificado casi al 100% y dan a luz a crías que amamantan con su leche.
Los cetáceos son por lo general animales muy grandes y requieren grandes espacios abiertos en el océano. Casi todas las especies están en peligro de extinción, lo que dificulta aún más el hecho de poder encontrar individuos aunque sólo sean varados en las costas, no obstante se ha advertido el hecho de que cada vez son más los cetáceos que llegan al litoral, lo que da pie a pensar que las poblaciones se recuperan discretamente.
Los cetáceos tienen un lenguaje muy desarrollado y complejo, son capaces también de utilizar la técnica del sónar que les permite detectar a sus presas emitiendo ondas que al rebotar les dan una idea de su posición.
Los cetáceos se clasifican en dos grandes grupos: los odontocetos o cetáceos dentados, y los misticetos o cetáceos con barbas.

Los odontocetos

Son los cetáceos dentados, todos ellos depredadores, se alimentan de peces, focas y cefalópodos. Cerca de las costas cantábricas se han hallado delfines, marsopas y cachalotes:

Los delfines: son cetáceos con un hocico desarrollado y una aleta central en forma de hoz que se curva hacia atrás, tienen un solo respiradero y poseen dientes en ambas mandíbulas. Casi siempre viven de forma gregaria, en grupos discretos.


Orcinus orca, la orca es un delfín inusualmente grande, puede medir hasta 7 m y pesar más de 4 t, se alimenta de peces y focas que engulle sin masticar, pues sus dientes sólo sirven para matar y sujetar. Suelen vivir en grupos y en ocasiones se congregan en playas poco profundas para morir. Esta vida gregaria les posibilita desarrollar técnicas de pesca en grupo para acorralar grandes bancos de peces. Para capturar focas aprovechan el impulso de las olas para arrastrarse por la orilla de las playas y capturar a sus presas con la boca para después engullirlas en el mar.
Estos cetáceos son más comunes en aguas polares, de vez en cuando al Cantábrico llegan individuos desorientados o enfermos. En una ocasión se avistó un pequeño grupo de orcas que casi entró en la ría de Bilbao. 


Globicephala melaena, el calderón o ballena piloto mide más de 6 m y pesa 3 t, relativamente frecuente en el Cantábrico y en el Atlántico, donde se alimenta en los bancos de peces pelágicos.


Tursiops truncatus, el delfín mular, de 4 m de largo, es una especie muy sociable que en ocasiones nada saltando delante de las proas de los barcos.




Las marsopas: se diferencian de los delfines por presentar un hocico mucho más redondeado, también son de menor tamaño y casi nunca superan los 2 m de longitud,  además las aletas también son menos pronunciadas. Las marsopas se alimentan de bancos de peces entre 10 y 30 cm de longitud, pescan en equipo pero cuando el alimento escasea prefieren distanciarse, también capturan calamares y crustáceos. Viven entre 12 y 20 años.


La única especie que ocasionalmente se ha visto en el Cantábrico es la marsopa común (Phocoena phocoena) que pesa 65 kg y mide 2 m.

El cachalote:

Physeter macrocephalus. Es el gigante de los odontocetos y uno de los animales más grandes que existen, alcanza los 20 m de longitud y puede pesar 70 t si es un macho, 20 t si es hembra. A este cetáceo se le reconoce por su gran cabeza donde almacena gran cantidad de espermatecí, una grasa viscosa que le ayuda a mantener su flotabilidad cuando realiza vertiginosas inmersiones de hasta 90 minutos de duración y 1200 m de profundidad. Para poder soportar estas inmersiones el cachalote cuenta con una caja torácica muy resistente y además su ritmo cardíaco se decelera notablemente. La razón de esos descensos a los abismos es la búsqueda de comida, el 80% de la dieta del cachalote lo constituyen los cefalópodos de gran tamaño que moran las aguas abisales, parece ser que el cachalote los detecta con su sistema de sónar y los aturde con fuertes chasquidos sonoros, los cachalotes no mastican, sólo utilizan sus dientes de un palmo de longitud para aferrar los calamares gigantes y tragarlos enteros para después ser digeridos por un potente estómago. No obstante los cachalotes también devoran peces, incluso tiburones. Llevan una vida gregaria, donde los grupos los constituyen hembras con sus crías a su cargo, que las amamantan durante sus primeros dos años de vida, los grandes machos prefieren vivir solos. Es una especie gravemente amenazada que fue perseguida precisamente por el espermateci de su cabeza, al Cantábrico suelen llegar algunos ejemplares moribundos tras los temporales en invierno.

Los misticetos

Son las clásicas ballenas, que al carecer de dientes, utilizan sus barbas o ballenas para filtrar grandes cantidades de agua y alimentarse de pequeños pececillos y camarones. Las ballenas son los seres vivos más grandes que nunca han existido en la Tierra, las nueve especies que existen hoy día están gravemente amenazadas debido a la intensa pesca que han sufrido en todo el mundo.

Los rorcuales: grandes cetáceos hidrodinámcos que pueden nadar a una velocidad considerable si atendemos a su tamaño, en todas las especies la hembra es algo mayor que el macho y la cabeza supone una cuarta parte de la longitud total. Estos animales realizan migraciones desde el Polo Norte hasta el Ecuador, en el Hemisferio Sur la migración es inversa, en función de la disponibilidad de alimento y dependiendo de la época del año, se aparean en las aguas cálidas ecuatoriales y viajan al Océano Glacial Ártico para alimentarse en su corto pero productivo verano, después vuelven al trópico donde cada hembra da a luz a un único ballenato, la gestación es de un año. Las crías son amamantadas con una leche 20 veces más grasa que la de vaca, ello les permite acumular una capa de sebo corporal de varios cm de espesor que los protegerá del frío polar en su regreso al Ártico.


Balaenoptera musculus, la ballena azul deja enano a cualquier otro animal con sus 27 m de longitud y 150 t de peso, puede vivir 80 años.


Balaenoptera physalus, la ballena común mide 25 m y pesa 80 t. Recientemente han aparecido varamientos en la playa de Oriñón (Cantabria) y en Harribolas.

Las ballenas francas: son las ballenas más explotadas históricamente, abundantes en el antaño, las poblaciones estables de la ballena vasca (Balaena glacialis) del Cantábrico se han extinguido.


Hoy día se estima que sólo existen 4000 ballenas francas. Estos cetáceos se caracterizan por poseer un cuerpo mucho más grueso y menos hidrodinámico que los rorcuales, y en sus cabezas a menudo se forman costras de cirrípedos, estas formaciones sirven para identificar individuos. Se alimentan de copépodos y krill que filtran con sus grandes barbas bien en superficie o a profundidades discretas.


Los pinnípedos

Los pinnípedos son unos mamíferos marinos que llevan una vida anfibia, su cuerpo ha adoptado una forma hidrodinámicaque les permite desenvolverse con soltura por el mar, aunque fuera de él se mueven torpemente.
En los acantilados, rasas y calas rocosas del Cantábrico y de forma muy excepcional se han visto focas comunes (2m y 120 kg). Las focas viven generalmente en latitudes más septentrionales, en climas más fríos donde su grasa corporal las protege de las bajas temperaturas. Son depredadoras y se alimentan de peces y crustáceos que capturan buceando hasta 10 minutos sin respirar.
Viven unos 30 años, la hembra, generalmente mucho más pequeña que el macho, es concebida en el agua y da a luz a una sóla cría cada vez.


Phoca vitulina, la foca común, en 2007 y 2010 tras fuertes temporales llegaron a la costa cantábrica dos focas: en Zarauz (Guipúzcoa) y la playa de Laida (Vizcaya).

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