Los montes de Ordunte


Entre las provincias de Vizcaya y Burgos se extiende una cadena de montañas cuyas faldas y collados albergan una serie de ecosistemas extraordinariamente bien conservados e interesantes. La riqueza natural de los montes de Ordunte se conjuga además con las posibilidades que ofrece esta sierra para la práctica del senderismo y el montañismo, así como la ocasión de conocer algunas curiosidades históricas de la región.


El entorno geográfico

A menudo los cordales montañosos sirven de referencia para establecer los límites entre diversas divisiones administrativas, éste es el caso de la sierra de Ordunte, una concatenación de cimas más o menos alineadas que separan las provincias de Burgos, Vizcaya, y Cantabria en su zona más occidental.
Generalmente se establece el puerto de Los Tornos y la localidad vizcaína de Valmaseda como los límites W - E respectivamente de la sierra de Ordunte. Las cumbress son suaves con un relieve ondulado y atenuado, lo que da idea de que se tratan de montañas viejas y desgastadas por la erosión durante millones de años. A continuación presento un mapa con la ubicación de las cimas más importantes de la sierra:

Descarga el mapa en tu PC para visualizarlo mejor - Fuente para la ubicación de los montes: www.mendikat.net

Podemos apreciar que las altitudes más elevadas se alcanzan en el extremo W de la sierra, y conforme avanzamos hacia el E esas cimas pierden altura.

Zalama

Es la cumbre más alta de los montes de Ordunte con sus 1343 m de altitud, es además el segundo monte más alto de Vizcaya, solo superado por el Gorbea. Su ubicación en el extremo W del País Vasco y la escasa población que vive en sus cercanías hacen que el Zalama sea bastante desconocido y poco frecuentado por los montañeros.
Es también la segunda cima de la sierra de Ordunte en cuanto a su ubicación a partir del puerto de Los Tornos, solo por detrás de Lisos del Zalama (1335 m), situado apenas 1100 m de distancia hacia el W, cuya cima estuvo coronada por un gran anemómetro que estudiaba el régimen de los vientos, a menudo bastante fuertes, lo que en su día dio pie a plantear la instalación de un parque eólico.
En el siguiente vídeo vemos el ascenso al Zalama desde la pedanía burgalesa de San Pelayo (782 m), una aldea de no más de 50 habitantes cuyas infraestructuras apenas se utilizan para el desarrollo de una modesta actividad ganadera, que con el tiempo seguramente desaparecerá.



Para llegar a San Pelayo, se debe tomar la carretera CL-629, que es una desviación hacia el E de la nacional N-629 a la altura de Agüera. Allí se puede dejar el coche y seguir hacia el E hasta llegar a una puerta para el ganado que orienta un camino hacia el N, que discurre paralelo a un arroyo a través de un quejigal hasta llegar al collado de Naviciada (966 m) punto de encuentro de numerosas pistas forestales. A partir de aquí se toma el cortafuegos que atraviesa un pinar y apunta hacia el NE, ganando altitud rápidamente hasta alcanzar 1200 m, sin duda el tramo más duro de la ascensión. Llegados a esa cota podemos encontrar un pequeño refugio de montaña escasos metros hacia el E, pero el camino sigue hacia el N llaneando brevemente hasta emprender de nuevo la subida hasta el collado que separa los Lisos del Zalama con el Zalama, ya a 1278 m de altitud. Como vemos en la ruta, el Zalama es la cima del E, por lo que tomamos el camino hacia esa dirección hasta llegar al Mojón de Zalama a 1302 m de altura, este hito no supone la cima de la montaña, sino que ubica la confluencia de las fronteras entre las provincias de Cantabria (NW), Vizcaya (NE) y Burgos (S), y en su fachada se puede leer "Merindad de Montija - Año 1886". La verdadera cumbre del Zalama (1343 m) está apenas a 170 m de distancia hacia el E.
En total el recorrido es de 4 km y 320 m, y salva un desnivel de 661 m, por lo que la pendiente media es de 9,7%.
Existen otras posibilidades para este ascenso, una de ellas es emprender el camino desde el puerto de Los Tornos (918 m), la otra es comenzar en la aldea vizcaína de La Calera (461 m) aunque esta última llevaría al menos 3 horas de travesía, más de la mitad que los otros dos itinerarios.




Coliza


Siendo una montaña mucho más modesta que el Zalama, el Coliza, Kolitza en euskera, debe su fama a que durante la Edad Media fue uno de los montes bocineros (mendi turututzaileak) desde los que se llamaba a los nobles de la región de Encartaciones (Enkarterriak) para concurrir a las Juntas Generales del Señorío de Vizcaya, que se celebraban en Guernica. Estas llamadas se realizaban desde las cumbres de estos montes prendiendo grandes fogatas y tocando enormes cuernos huecos de res.
El Coliza mide apenas 883 m, pero dada su cercanía a Valmaseda y otras localidades colindantes, es muy popular entre los montañeros. Su cima está coronada además por las ermitas de San Sebastián y San Roque, que datan de los siglos XIII ó XIV, y que manifiestan un estilo arquitectónico mixto entre románico y protogótico. Estos santuarios fueron destruidos en 1937 durante la Guerra Civil Española, pero se repararon 12 años después.

Cerca del Coliza hay otra cima llamada Alto Terreros (907 m) y en el collado que separa ambas cumbres
aún existen algunos neveros (elurzuloak) que antaño servían como acúmulos de hielo
para venderlo después en pueblos y ciudades cercanas.
Existen topónimos antiguos que se refieren a esta cima como Colisa o Goriza.




La Merindad de Montija                                               Web oficial

Es un municipio ubicado al N de la provincia de Burgos al que pertenecen las pedanías de Agüera y San Pelayo citadas en el apartado anterior. Su ayuntamiento se encuentra en Villasante de Montija, como vemos en el mapa de la izquierda, con una superficie de 100 km2 y apenas 826 habitantes en su conjunto.
Administrativamente la Merindad de Montija forma parte de la comarca de Las Merindades, una región histórica de Castilla la Vieja que abarca aproximadamente el tercio N de la Provincia de Burgos.
En el mapa de la región podemos observar también que la merindad se asienta a ambos lados del río Trueba, cuyas cabeceras y torrentes tributarios nacen precisamente en la vertiente S de los montes de Ordunte, y sobre todo en las montañas occidentales de La Sía o Lunada. Este río Trueba es a su vez afluente del río Ebro.
La Merindad de Montija ha supuesto desde la remota época romana una vía de comunicación muy importante entre la meseta castellana y la cornisa cantábrica, como testiguan las ruinas de calzada y puente romanos que se encuentran cerca del puerto de Los Tornos, que lleva precisamente a localidades cántabras como Ramales de la Victoria, Limpias o Laredo.

La ruta de Carlos V

Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano
Es una serie de 24 municipios españoles por los que pasó Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano tras su desembarco en Laredo el 28 de septiembre de 1556 con el objetivo de alcanzar el Santuario de Yuste en la provincia de Cáceres, al donde llegó el 5 de febrero del año siguiente.
La importancia de la vía de acceso entre la cornisa cantábrica y la meseta castellana antes citada, fue determinante para que el emperador español acometiera su ruta a través de Los Tornos para alcanzar Castilla la Vieja a través precisamente de la Merindad de Montija, región ésta que supuso entonces la primera incursión de Carlos V en la meseta.
El motivo de este viaje hay que buscarlo en sus antecedentes. Carlos V había tenido que hacer frente a multitud de conflictos y complicaciones derivadas sin duda por el tamaño y complejidad del imperio que había creado en el s. XVI, frustrado por fracasar en algunas grandes campañas como la conquista de Borgoña o la posibilidad de crear un imperio universal bajo la dinastía de los Habsburgo. De esta forma, el Emperador abdicó en favor de sus hermanos y zarpó desde Flandes rumbo a Laredo (Cantabria), para emprender desde ahí un viaje que lo llevaría hasta la comarca extremeña de La Vera, donde podría curarse de la gota que padecía.
Sin embargo, apenas 2 años después de alcanzar su objetivo, Carlos V moriría de paludismo.


El pantano de Ordunte


Los numerosos afluentes que caen por las laderas S de los montes de Ordunte convergen en el río Ordunte que, a su vez, desemboca en un amplio pantano construido a principios del s. XX.
En 1928 el Ministerio de Fomento otorgó al Ayuntamiento de Bilbao una concesión del agua a perpetuidad del río Ordunte con el fin de abastecer a la capital vizcaína. De esta forma el ingeniero de caminos Estanislao Herrán diseñó un proyecto de embalse que se culminó con su construcción en 1934.
En 1961 se realizaron además las obras necesarias para transbasar al pantano unos 160 l/s del río Cerneja, próximo también a los Montes de Ordunte.
Hoy en día el pantano abastece de agua potable a casi todo el área metropolitana de Bilbao, situado a 40 km de distancia. La capacidad total del embalse es de 22 hm3 y su nivel suele fluctuar bastante en función de la época del año, aunque geográficamente se ha establecido ese nivel medio en 310 m. En verano cuando el nivel de las aguas está muy bajo, suelen aparecer ruinas de un antiguo pueblo que sin duda quedó anegado tras la construcción del pantano.
Hoy día se puede realizar un tranquilo paseo en torno a las orillas del embalse como vemos en la figura izquierda, partiendo y llegando a la presa a la que se puede acceder desde Nava de Ordunte, localidad donde el río Ordunte desemboca en el Cadagua.



Los ecosistemas de Ordunte


El entorno de la sierra de Ordunte ofrece la posibilidad de contemplar una serie de ecosistemas naturales en un estado de conservación bastante notable, debido sin duda a la escasa población que vive en la zona. Algunos de estos ecosistemas son bastante singulares debido a su escasez y a que albergan especies protegidas, tanto de animales como de plantas.

El ecosistema lacustre

En ocasiones, las transformaciones que realiza el ser humano al entorno natural provocan la aparición de nuevos ecosistemas que, aún siendo artificiales, si que evolucionan de forma natural, es el caso del ecosistema lacustre que se ha desarrollado en torno al Pantano de Ordunte.
Las aves acuáticas suponen la comunidad más evidente en esta zona de aguas tranquilas y abundante maleza donde estos animales encuentran un lugar ideal para alimentarse y cuidar de sus polluelos. Dependiendo de la época del año, pues muchas de estas aves son migratorias, se pueden observar especies como el somormujo lavanco (Podiceps cristatus), el ánade real (Anas platyrhynchos), la cigüeña (Ciconia ciconia) o la focha común (Fulica atra), además de los típicos patos, martines (Alcedo atthis) y pollas de agua (Gallinula chloropus) tan comunes este tipo de ambientes.

Chondrostoma toxostoma
En cuanto a sus aguas, el pantano alberga una pequeña población de cangrejo americano (Procambarus clarkii), una especie invasora que ha desplazado a la especie autóctona europea (Austropotamobius pallipes) hasta casi su extinción. También son bastante comunes en el entorno del pantano los anfibios como ranas, sapos, salamandras y tritones, además de una comunidad piscícola que alimenta las poblaciones de aves, y la forman especies como la perca (Perca fluviatilis), la loina (Parachondrostoma arrigonis), y Chondrostoma toxostoma, una especie vulnerable según la UICN.
En cuanto a la vegetación, se han formado pequeños bosquecillos y orlas de ribera que se alternan con plantaciones forestales de pino y ciprés, en estas orlas podemos encontrar especies arbóreas como el quejigos (Quercus faginea), chopos (Populus nigra), alisos (Alnus glutinosa), sauces (Salix sp.), y arbustos como madroños (Arbutus unedo), espinos (Crataegus monogyna) y endrinos (Prunus spinosa).



La turbera de Zalama


Sin duda la comunidad más valiosa de todo el entorno de Ordunte es la turbera, que se desarrolla en las cumbres más altas de la sierra, especialmente en el Zalama.
Su escasez, debida a las condiciones ambientales y edafológicas especiales que requiere, da a esta comunidad una importancia añadida: Se trata de la única turbera del País Vasco, la más meridional de toda Europa, y la más oriental de la Península Ibérica, siendo en España más habituales en el Macizo Galáico y en la Cordillera Cantábrica. Por estas razones, el Gobierno Vasco dotó a esta zona con un grado de protección ambiental añadido en 2012, construyendo un recinto que englobara buena parte de la turbera para evitar su deterioro.

Las turberas son comunidades vegetales formadas por musgos y hepáticas que básicamente requieren un régimen de humedad muy alto y constante, este factor es el predominante en la cumbre de Zalama, donde incluso en verano es frecuente la formación de densas nieblas que aportan una preciada humedad a la zona que mantiene así la comunidad. Las turberas requieren además suelos encharcados y bajas temperaturas durante todo el año.
La poca variación de las variables ambientales antes citadas hacen que la turbera apenas evolucione hacia una comunidad más compleja y estructurada, por lo que las especies que la componen se desarrollan con mucho éxito y casi sin competencia interespecífica, dado su alto grado de especialización ambiental.
De esta forma, las turberas generan suelos de alto contenido en materia orgánica que después se descompone en turba, aportando así valiosa información acerca de las variaciones del clima, flora y fauna a lo largo de millones de años. En el Zalama, el espesor de la turba alcanza los 2 m deprofunidad. Estos suelos son también muy ácidos, permitiendo un discreto desarrollo de brezales y herbazales.

Eriophorum vaginatum
Entre las especies vegetales que se desarrollan en la turbera de Zalama hay que destacar Eriophorum vaginatum, una planta superior ciperácea catalogada como "en peligro" en el País Vasco, pues es más propia de climas bastante más fríos. Existen además especies de musgos igualmente raros y valiosos, algunos de ellos probablemente estén al borde de la desaparición en esta turbera, como Sphagnum cuspidatum, catalogada como "rara" en el Libro Rojo de los Briofitos Ibéricos.
Hay que citar además la presencia de Lacerta vivipara, la llamada lagartija de turbera, especializada también en climas fríos, que tiene la peculiaridad de que las crías rompen el huevo dentro del cuerpo de la madre y nacen de su vientre, exactamente igual que algunas especies de tiburón.
El hecho de que la turbera sea una comunidad vegetal extraordinariamente vulnerable a los cambios climáticos y a la acción del hombre, como el senderismo o el hipotético parque eólico, se hace muy necesaria su conservación, más aún teniendo en cuenta que aproximadamente el 50% del área de la turbera ya ha desaparecido, y que la recuperación de esta comunidad es extraordinariamente lenta.


Los bosques de montaña

Los Montes de Ordunte presentan una gran cobertura boscosa que se debe a los grandes espesores de regolito de la zona, y que dada la escasa población que habita el lugar, su grado de conservación es bastante aceptable.
Los bosques de Ordunte son básicamente plantaciones forestales de pino y áreas de frondosas: robledales (Quercus robur) que se desarrollan hasta los 600 m de altitud, y hayedos (Fagus sylvatica) a partir de esa cota, aunque las cimas y collados de los montes de Ordunte suelen aparecer desnudos, cubiertos tan solo por brezales, helechales y argomales. Entre las masas boscosas a menudo se intercambian también pequeños pastizales.
Es especialmente relevante la fauna que se ha desarrollado en estos bosques que hoy día no sufren la presión humana de antaño, y ello ha posibilitado la gran proliferación de jabalíes (Sus scrofa) y corzos (Capreolus capreolus), además de apariciones puntuales de lobos ibéricos (Canis lupus), especie ésta que ha estado a punto de extinguirse en España.
En estos bosques se cazó, en 1816, a uno de los últimos osos pardo (Ursus arctos) del Señorío de Vizcaya.

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